CÓRDOBA

Con 3 inscripciones en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO, además de la ampliación de la inscripción de la Mezquita-Catedral al Centro Histórico de Córdoba en 1994, el espléndido legado de la capital cordobesa bien merece un paseo para descubrirlo.

Desde Arqueología somos todos hemos diseñado una serie de rutas arqueológicas para conocer las distintas etapas históricas de Córdoba, uno de los núcleos urbanos más antiguos de Europa. No se trata de enseñar monumentos y edificios aislados, sino de viajar en el tiempo y experimentar cómo fue verdaderamente nuestra ciudad en el pasado, la vida de sus habitantes, sus costumbres, sus necesidades, sus preocupaciones, o incluso sus miedos.

Ofrecemos recorridos guiados abiertos a todas las personas interesadas, al igual que visitas adaptadas y personalizadas para aquellos organismos, instituciones, colectivos, centros educativos o grupos privados que, de forma particular, nos lo soliciten.

Si deseas sumergirte en nuestra historia, no dudes en contactarnos a través de nuestro correo electrónico arqueologiasomotodos@arqueocordoba.com

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Capital del Baetis

La ubicación de Córdoba en un punto de transición entre diferentes mundos (sierra y campiña; ganadería y caza; explotación agrícola y minas), junto a uno de los vados que permitían cruzar más fácilmente el río Guadalquivir o Baetis, explica tanto su fundación como la ocupación ininterrumpida del solar cordobés hasta la actualidad.

La Córdoba romana mantuvo una estrecha relación con el río, y llegó a convirtió en la capital de la Bética, una de las provincias más prósperas del Imperio Romano. Con el fin de comprender su historia, proponemos una ruta donde combinamos los restos visibles desde hace varios siglos (aunque difícilmente comprensibles por sí solos), con otros descubiertos en los últimos 20 años gracias a las intervenciones arqueológicas realizadas en el entorno de la Mezquita-Catedral.

Duración: 2 horas.

Del suburbium a la urbe

Las ciudades romanas contaban con un perímetro amurallado que dividía la urbe propiamente dicha de los espacios suburbanos; una frontera material y simbólica que separaba el mundo de los vivos y del de los muertos. Con el tiempo, estos suburbia se convirtieron casi en una prolongación de la urbs. En el caso de Corduba, los suburbios se extendieron en la dirección de los cuatro puntos cardinales, no alcanzando por lo general más de una milla romana. A partir de ahí comenzarían el campo y sus peligros.

En este recorrido arqueológico descubriremos los principales espacios religiosos, comerciales, domésticos, industriales y funerarios que conformaron estas dos realidades urbanas.

Duración: 2 – 2,5 horas

El agua en la urbe

Desde su fundación, los romanos tuvieron claro que la pervivencia de la ciudad dependería en gran medida de un abastecimiento de agua continuo y eficaz. Para ello, construyeron acueductos que transportaban agua potable desde la sierra hasta la urbe, donde era repartida en fuentes públicas, termas y propiedades de gran entidad. Las redes de saneamiento y evacuación de aguas fueron igualmente imprescindibles para el correcto funcionamiento de la ciudad, por lo que no tardaron en levantar un complejo entramado de cloacas repartidas tanto dentro como fuera del perímetro amurallado.

Para entender mejor todos estos elementos, esta ruta nos pondrá en contacto con algunas de las estructuras hidráulicas más relevantes de la Córdoba romana.

Duración: 2 -2,5 horas

Pan y Circo

Como capital de la provincia Baetica, Colonia Patricia Corduba contó con un buen número de edificios destinados al ocio y al disfrute de sus ciudadanos; una serie de construcciones, financiadas por los poderes públicos locales y por los prohombres de la ciudad, que servían para divertir y distraer a la sociedad.

El propósito de este itinerario arqueológico es presentar los vestigios de algunas de estas construcciones, diseminadas por el parcelario actual, y que van desde los grandes edificios de espectáculos, hasta los complejos religiosos y los establecimientos termales. Descubriremos, así, los lugares en los que los cordobeses de entonces pasaban sus ratos más amenos y entretenidos.

Duración: 2 – 2,5 horas.

Murallas

Desde el nacimiento de las ciudades, las murallas han constituido un rasgo consustancial al concepto de ciudad, puesto que más allá de su inmediato sentido defensivo, estas fortificaciones se han convertido en símbolo de la propia vida urbana, además de un instrumento de control fiscal, sanitario y político.

Mediante el siguiente recorrido pretendemos mostrar algunos de los testimonios conservados de la muralla que rodeó la Córdoba romana. Un recinto amurallado con una longitud original de unos 3.700 metros y que, en su mayor parte y dadas las vicisitudes históricas de los últimos dos milenios, es difícilmente reconocible y comprensible sobre el terreno.

Duración: 2 horas.

Morir en la Córdoba romana

Impulsada por evidentes razones higiénicas, legales, religiosas y culturales, la Ley de las XII Tablas (siglo V a. C.) estableció por primera vez la prohibición de enterrar a los difuntos en el interior de la ciudad. De este modo, las necrópolis fueron compartiendo el espacio suburbano con otras actividades que, por su carácter nocivo, también eran ubicadas fuera del recinto amurallado, pero también con otras residenciales o lúdicas, lo que generaba un intenso trasiego de gentes y una convivencia real entre el mundo de los vivos y el de los muertos.

Esta ruta será la excusa perfecta para conocer tanto la monumentalidad y tipología de algunas tumbas romanas, como todos los rituales funerarios que tenían lugar desde que el difunto exhalaba su último aliento hasta que tomaba sepultura.

Duración: 2 – 2,5 horas.

Vivir en la Córdoba romana

Por medio de esta ruta daremos a conocer cómo era la vida cotidiana en la Córdoba comprendida entre el siglo I a.C. y el siglo V de nuestra era; una fascinante visita que nos mostrará los restos de algunas viviendas excavadas en la ciudad. De este modo, comprenderemos su diseño y su decoración, pero también las costumbres, las necesidades y el estatus de sus habitantes.
 

Al mismo tiempo nos acercaremos a distintos espacios comerciales, artesanos y lúdicos que conformaron igualmente la vida urbana de la Córdoba romana, una ciudad activa, brillante y monumental de la aún somos testigo gracias a los restos arqueológicos.

Duración: 2,5 horas.

El agua en la medina

Mucho antes del nacimiento de las primeras civilizaciones, el agua era ya un elemento vital para la subsistencia de los seres vivos, y es que su abastecimiento y evacuación han sido siempre constantes preocupaciones para el ser humano. Más allá de aspectos fisiológicos, el agua ha desempeñado también un papel higiénico-purificador de suma importancia en culturas como la islámica. Para cubrir las necesidades hídricas básicas, las medinas se fueron dotando pronto de pozos, canales y aljibes.

En la Córdoba actual han quedado testimonios materiales de algunas de estas instalaciones. Por medio de esta ruta conoceremos las más destacadas y adquiriremos una visión general sobre la hidráulica andalusí.

Duración: 2 – 2,5 horas.

Fortalezas para tiempos inciertos

El protagonismo de Qurtuba dentro de al-Andalus resultó un arma de doble filo: si bien generó una riqueza incomparable, también atrajo grandes tensiones y numerosos problemas. Unos surgieron en el marco de la propia comunidad cordobesa, por desigualdades sociales o cuestiones dinásticas; otros llegaron desde buena parte de la Península Ibérica por las ambiciosas taifas del siglo XI; por último, el empuje de las tribus procedentes del norte de África -Almorávides y Almohades- determinó igualmente la suerte de la ciudad.

Esta ruta propone descubrir algunos de los vestigios que, producto de aquel incansable esfuerzo por fortificar la medina andalusí, perviven aún en Córdoba.

Duración: 2 horas.

La Axerquía islámica

La actual zona de la Axerquía debe su nombre al antiguo arrabal islámico ubicado en estos terrenos, al este de la medina cordobesa, conocido como al-Rabad al-Sharqui. En esta zona se fueron abriendo camino los primeros núcleos suburbanos de Madinat Qurtuba, en época emiral, aunque no llegó a alcanzar su máximo esplendor hasta el siglo XII.

A lo largo de este itinerario comprenderemos la realidad de la Axerquía islámica a través de vestigios arqueológicos como los hallados en la Puerta del Colodro, la muralla del Marrubial o el sector alfarero de la Avenida de las Ollerías.

Duración: 2 – 2,5 horas.

La religión en Qurtuba

La religión islámica podría definirse como el conjunto de creencias, costumbres y símbolos establecidos en torno a la figura divina de Alá y de Mahoma, su profeta. El desarrollo de las prácticas y rituales requeridos por la fe musulmana, conllevó la creación de espacios como mezquitas, cementerios o lavatorios.

A lo largo de esta ruta conoceremos las características de dichos lugares, así como la presencia de otras religiones minoritarias en la ciudad durante el periodo andalusí.

Duración: 2 – 2,5 horas

Los Alcázares de Córdoba

En la esquina suroccidental de la ciudad amurallada de Córdoba se fueron sucediendo hasta la Baja Edad Media diferentes recintos fortificados que englobamos bajo el nombre de “Alcázares”. Partiendo de una primitiva construcción tardoantigua, y a pocos metros de distancia de la Mezquita Aljama y el río Guadalquivir, los Omeyas cordobeses comenzaron a edificar un gran complejo arquitectónico que se convirtió en la sede del poder civil, administrativo y militar de la medina.

En esta ruta descubriremos las transformaciones y ampliaciones que durante siglos se produjeron en este espacio, del que aún se conservan baños, torres y grandes muros que denotan el esplendor de las dinastías islámicas que gobernaron al-Andalus.

Duración: 2 horas

Los arrabales califales

Las excavaciones arqueológicas efectuadas desde finales de la década de los 90 al oeste de la capital cordobesa, han sacado a la luz los vestigios de los arrabales islámicos que fueron conformándose en este sector de la ciudad. En concreto, la gran variedad de viviendas, calles, baños, mezquitas y cementerios documentados ponen de relieve la extraordinaria extensión que llegaron alcanzar en el siglo X, durante el Califato omeya de Córdoba.

Si bien muchos de estos restos han sido desafortunadamente destruidos, a lo largo de esta ruta nos acercaremos a algunas de las estructuras aún conservadas para comprender el verdadero esplendor de estos barrios suburbanos.

Duración: 2 – 2,5 horas.

Madinat al-Zahra

La ciudad palatina de Madinat al-Zahra fue mandada construir entre los años 936 y 940 por el califa Abd al-Rahman III como su residencia oficial y sede de la administración del Estado andalusí. Se ubicó a escasos kilómetros de Córdoba, a los pies de Sierra Morena, en un enclave estratégico desde el que se podía controlar el valle del Guadalquivir. Se desarrolló de forma jerarquizada en diferentes terrazas y adoptó una planta rectangular, alcanzando unos 1500 m de lado en sentido este-oeste y unos 750 m de norte a sur.

Aun cuando lo actualmente excavado representa solo una décima parte del conjunto, pueden visitarse edificios tan significativos como la Casa de Yafar o el Salón de Abd al-Rahman III. A través de nuestra ruta conoceremos las características históricas y arqueológicas de los distintos espacios puestos en valor.

Duración: 2 – 3 horas.

Qurtuba, capital de al-Andalus

Hace más de mil años, Córdoba (Qurtuba) fue la capital de al-Andalus y el núcleo político y cultural más importante de todo el Mediterráneo occidental. Llegó a conformar un nudo de intercambios y comunicaciones de primer orden, y vivió su máximo esplendor durante el denominado Califato Omeya (929-1031), momento en el que, además, la medina alcanzó su mayor expansión.

Este itinerario arqueológico nos conducirá por aquellos elementos conservados dentro de la medina amurallada que mejor reflejan y representan los más de 500 años de presencia musulmana en la ciudad.

Duración: 2 horas.

Tras las huellas de los primeros cristianos

La vida de los primeros cristianos y mártires de Córdoba está envuelta en mitos y teorías sin confirmar. No obstante, su huella se percibe en la ciudad desde la Antigüedad Tardía a través, principalmente, de epígrafes, sarcófagos y elementos decorativos. Aunque tímidamente, la arqueología nos revela, además, la existencia de mozárabes a partir de la llegada de los musulmanes a la Península Ibérica en el siglo VIII.

El objetivo de esta ruta es mostrar cómo pudo ser la realidad de estas comunidades cristianas que habitaron la ciudad desde época romana hasta el establecimiento de la dinastía omeya en al-Andalus.

Duración: 2 – 2,5 horas.

Los Triunfos de San Rafael

A mediados del siglo XVII se colocó en el Puente Romano de Córdoba una escultura de San Rafael como muestra de agradecimiento por haber salvado a la población cordobesa de una epidemia de peste tiempo atrás. Este fue el primero de los denominados Triunfos de San Rafael, un tipo escultórico que ha ido evolucionando con el tiempo, pero que siempre se ha caracterizado por representar al Arcángel Custodio de la ciudad en actitud victoriosa o triunfante.

Este paseo nos conducirá por los Triunfos que, especialmente desde el siglo XVIII, se fueron ubicando en distintas plazas del Casco Histórico de Córdoba, al tiempo que conoceremos la verdadera historia y las leyendas generadas en torno a la figura San Rafael.

Duración: 2 horas.

Los conventos de Córdoba: el caso de Santa Cruz

Los conventos de las distintas comunidades religiosas que desde el siglo XIII al XVII se instalaron en Córdoba conformaron la imagen de una ciudad plenamente cristianizada, repleta de iglesias, patios, tornos y canceles.

Dentro de estas edificaciones destaca una muy especial que, no exenta de reformas y ampliaciones, sobrevivió a las destrucciones y desamortizaciones sufridas en el siglo XIX. Se trata del Convento de Santa Cruz, un convento de hermanas clarisas -aún habitado- ubicado en el barrio de San Pedro. En el siglo XVIII, además, el Marqués de Escalonias mandó construir anexo a la propiedad un palacete barroco que, años más tarde, quedaría integrado dentro del propio convento. A lo largo de esta ruta daremos buena cuenta de este edificio y del resto de conventos cordobeses.

Duración: 2,5 horas.

Arqueología en la Judería de Córdoba

Próxima a la Mezquita-Catedral, la actual Judería de Córdoba tuvo su origen en época bajomedieval cristiana, si bien este sector ha estado habitado ininterrumpidamente desde tiempos de los romanos. Desde entonces, los usos y espacios construidos en este entorno se han ido adaptando a las necesidades surgidas en cada periodo histórico; una circunstancia que ha provocado que las huellas de romanos, musulmanes, judíos y cristianos estén muy presentes en este pintoresco barrio.

Viviendas, templos y baños son sólo algunos de los restos arqueológicos descubiertos o excavados en las últimas décadas entre sus calles y plazas. A lo largo de esta ruta profundizaremos en algunos de ellos y comprenderemos mejor el verdadero intercambio cultural y social que supone la Judería cordobesa desde antes incluso de su formación.

Duración: 2 horas

Del Alcázar andalusí al Castillo de la Judería

El ángulo suroccidental de la ciudad amurallada de Córdoba ha sido el más transformado a lo largo de los siglos. La construcción de un castellum tardoantiguo fue el origen de una serie de recintos fortificados que se fueron sucediendo hasta la Baja Edad Media. Entre ellos, destaca el primitivo Alcázar omeya y sus posteriores ampliaciones de época almohade. Es precisamente en una de estas ampliaciones donde se ubicó tiempo después el denominado Castillo de la Judería, un barrio suburbano donde se instalaron algunas familias judías tras la conquista cristiana.

Eta ruta nos permitirá conocer la evolución de este importante sector de la ciudad, incluyendo hitos constructivos como la Torre de Belén o los lienzos de muralla que delimitaron algunos de estos recintos. Un marco perfecto para establecer un diálogo histórico y cultural entre musulmanes, judíos y cristianos.

Duración: 1,5 – 2 horas